jueves, 21 de julio de 2016

Who I am

• Entrada: #O84
• Playlist: Wish you were here - Incubus


•••About
Estaba pensando seriamente en cerrar este espacio, porque sinceramente no me hago la idea de que me sirva para algo más que para descargarme y dar pena a través de las redes sociales. Pero entonces, me puse a leer.

Mi primera publicación es del 2008, tenía 14 años cuando abrí esto. Y ahora que miro hacia atrás, me doy cuenta como he evolucionado, como cada año tenía algo diferente en mi estilo, como cada año mis problemas eran otros...Y me pareció interesante volver a rellenar esa mini-encuesta que respondí 8 años atrás. (Aquí, para ver mi primer post, que vergüenza)



•Personal Info.

Nombre: Javiera
Sobrenombres: Javi, Sayuri, Sayu, Flower Lady.
Edad: 22 años
Nacionalidad: Chilena.
Ocupación: Estudiante de Medicina
Estado Civil: Es complicado
Religión: Agnóstica
Postura Política: Siento no tengo tendencia hacia la izquierda.
Aficiones: Bailar K-pop, cantar, escribir, ver series y comer sushi.

•Extra Info.
Signo del Zodiaco: Aries.
Actor Favorito: Leonardo DiCaprio
Actriz Favorita: Emma Watson
Animal Favorito: Gato
Canción Favorita: Flower Lady (TVXQ); Firework (Katy Perry)
Color favorito: Morado
Comida Favorita: Porotos con riendas
Estación del Año favorita: Otoño.
Flor Favorita: Lilium.
Fruta Favorita: Plátano (con manjar/leche condensada)
Película Favorita: Howl's Moving Castle.
Amor Platónico: Shim Changmin
Sueño Frustrado: Ser escritora
Peor Pesadilla: Quedarme sola



No sé si he madurado, o si he empeorado, o si realmente sólo ciertos gustos superficiales se han modificado, pero me pareció interesante hacer la comparación.

domingo, 1 de mayo de 2016

SHE

• Entrada: #O83
• Playlist: First Love - After School

•••About

Sólo quiero comentar que nunca me voy a rendir, y voy a escribir tantas historias como canciones tenga TVXQ. Sobre mi escrito... Cuando lo leyó un amigo todo lo que pudo decir fue "¿para qué tan depresiva amiga?".

~ SHE



Estaba inquieta. No había nada más terrorífico para mí que quedarme sola en casa. Y no era por miedo a algo ni a alguien en específico. Veo muchas series policiales, pero aún no desarrollo ningún tipo de trastorno relacionado a los mil y un asesinos seriales que atrapan los guapos agentes federales de Criminal Minds.

Lo que realmente me molesta es casi tan ridículo como temerle a la oscuridad: Es el hecho de estar sola. Porque cuando estoy sola, la única compañía que tengo es mi propia conciencia, las voces en mi cabeza, mis propios demonios.

Y podía estar mi pieza, en la sala, en la ducha, en la cocina o podía estar comiendo, viendo alguna película, daba igual, pues soy incapaz de espacar de esa sensación incómoda, de esa oscuridad que poco a poco me envolvía y apagaba toda luz que pudiese haber encendido.  No lo logro dejar de escuchar esas cosas que día a día lucho por esconder en lo más profundo de mi mente, esas cosas que desearía poder dejar bajo llave. Y prendo la música fuerte, a todo volumen, pero ni siquiera eso puede ayudarme a escapar.

Soy una mujer dañada, una muñeca rota. Y no es como si hubiese pedido serlo. A nadie le gusta ser ese juguete dañado, maltratado, viejo y sucio con el cual ni un alma desearía jugar. Yo no podí ser esa Barbie, desnuda y con el cabello lleno de nudos, olvidada en el fondo de un baúl polvoriento.

Cuando estoy sola, constantemente me miro al espejo (y me encantaría decir que es por vanidad) y no reconozco a la chica frente a mi.  Ella me mira, peinada, maquillada. Ella me sonríe. Y a pesar de sentir que no la conozco, sé quien es: ella es esa máscara, ese disfraz que uso todos los días para hacer mi vida menos difícil, para dejar de ser yo, al menos en la superficie.

Odio ese teatro, pero no más de lo que me odio a mi misma. Y no es como si el resto gustara de esa otra persona que pretendo ser tampoco, se encagaron de dejármelo claro toda mi infancia. Soy distinta, y a pesar de lo mucho que lo intento, aún me cuesta esconderlo, es cansado, es una gran pelea la que hay que dar para trarar de reprimirse, de censurarse. Siempre he sido una rara, una rata de biblioteca…Y tuve toda clase de apodos “la enana” – problema resuleto-, “la gorda”. La chica desagradable, la escoria, la niña que siempre acababa llorando en una esquina, la que prefería leer un libro y viajar a otros mundos antes que vivir la realidad.

Y no pretendo culpar a nadie, porque sé que esto no lo ha hecho un tercero. Mi verdadero yo me hizo esto. Me encerró bajo llave en un calabozo al cual sólo podrías llegar bajando una larga escalera; un lugar al que nadie iría porque ni la luz del sol era capa de entrar. Y me pregunto ¿Alguna vez han sentido que están tan enterrados bajo tierra que ya no tiene caso seguir intentando llegar a la superficie? Quizás allí estuvo mi error: Pensé que debía intentarlo, pensé que debía salir.

Lo primero que intenté fue una estupidez, y un tremendo fracaso: esos ridículos cortes. El brazo, en las piernas. Pues, a pesar de que el dolor a ratos me hacía olvidar mi quebrado espíritu, no pudo convertirme en una persona más valiente, todo lo contrario. Me da miedo el dolor, me da miedo sufrir. No me gusta. Soy una cobarde, una débil de mente. Soy incompatible con la vida, porque en la vida se sufre, y es justamente eso lo que te hace recordar que estas vivo.
También pensé en dormir para siempre –y se sorprenderían todo lo que encuentras sobre sobredosis de pastillas en la internet- : Ahogarme en un hermoso sueño y jamás depertar. ¿Alguna vez han deseado seguir soñando, aún cuando ya estpan despiertos? Es un pensamiento muy triste, ya que sólo es un recordatorio de que la vida real no es suficiente. Sentir que estarías mejor viviendo en una estúpida fantasía es desalentador.  Pero en mi mente había un gran palacio, y yo era la princesa. Era feliz, nadie me juzgaba, ni yo tampoco lo hacía, pues en mi reino no había necesidad de esconderse. Allí, en mi reino no había oscuridad… Al menos por un tiempo así lo fue. Nuna obtuve mi final feliz,  al final terminaba en una pesadilla, porque los monstruos de los que quiero huir están conmigo, están en mi mente.

Me di cuenta con el paso del tiempo, que ninguno de mis planes eran lo suficientemente buenos porque yo no era lo suficientemente buena. No soy una persona valiente. Tengo miedo de no poder escapar (que a fin de cuentas no es más que huir sin dar pelea, es una solución “parche” para mis problemas). Y entonces pensé: Yo no puedo hacerlo, pero talvez otra persona si sería de salir de esa mazmorra.

Quizás una chica enérgica, que sonría y que sea querida podría.  Y así la armé, mi coraza, mi armadura, mi inspiración, mi yo ideal.

La muñeca perfecta.

Y si me ponía todos los días ese disfraz estaba segura de que podría llegar a ser como ella.

Podría ser ella.


FIN.

Y esto es lo que pasa cuando tienes ramos como "Antropología". Pues sí, lo escribí el año pasado, así como un millón de cosas más que no he terminado porque soy una floja.

Atte, Sayu

martes, 5 de mayo de 2015

Actualización 5/5/2015

Hola !

No sabía qué titulo ponerle a esta entrada porque en realidad sólo la estoy creando para ordenar un poco mi blog (y tener más entradas, yey) porque hoy subí dos historias. 

Estoy un poco frustrada, pues me he dado cuenta que cada día me doy cuenta que estoy más y más lejos de cumplir mi meta. (Porque yo me planteé un desafío, si quieren saber más sobre eso pinchen aquí) Aunque no me molesta tanto la idea de escribir mucho, siento que al final siempre termino posponiendo mucho mis proyectos, no sólo de este espacio en particular si no que también los que llevo en Fanfiction.net.

En fin, estos son los últimos dos que he subido. Gracias por darse el tiempo de leer, sobre esos que lo hacen sólo porque yo se los pido como favor <3

글로리아 높으신 이의 탄생 (Angels We Have Heard on High)

• Entrada: #O82
• Playlist: La novela turca de mi mami.

•••About 

Para que les voy a mentir, mucho de lo que van a leer ahora, es justamente lo que pienso. Triste, pero cierto. 

~글로리아 높으신 이의 탄생 (Angels We Have Heard on High)


Todos lloraban. Bueno, no todos, sólo los que realmente estaban allí por algo que no fuera meramente compromiso. (Bien, también estaban aquellos que se emocionan con la música y las lágrimas ajenas).

Me causa mucha gracia esa gente que está atrás, revisando su teléfono mientras una persona que probablemente jamás habían visto en sus vidas recitaba el discurso más lleno de mentiras que alguna vez se había escrito en la historia.

Y siempre le hice el quite a este temita de los funerales. Finalmente todos lo entienden como un homenaje a esa persona que se encontró con ese destino común e inevitable que tenemos todos los seres vivos, tarde o temprano todos vamos a morir. La familia y los amigos sufren, lloran, y eso de verdad, lo entiendo. Lo que no entiendo es la mentira.

Pobrecita”

“No debió morir

Era tan buena

Es idea egoísta de santificar a cada fulano que pierde la vida, sea por accidente o porque ya era su momento, ese no es el punto. Porque yo no era una santa, ni tampoco esa chica alegre, enérgica, simpática y querida.
Yo estaba dañada, rota, y no había nadie en este universo ni en otro que pudiese repararme. Era esa muñeca con la que nadie jamás jugaría, porque estaba incompleta, y nadie quiere jugar con una barbie defectuosa.

No quiero su pena, no ahora que ya no hay vuelta atrás,  ahora que ya me tragé todo ese veneno, todas esas palabras hirientes, esas actitudes detestables. Y quizás no merecía morir, quien sabe, pero ya no me sentía viva. Es difícil realmente, sentir que existes cuando estas muerta por dentro, marchita como una flor en invierno. Ahora estoy en un cajón. Pero no me malentiendan, que mi muerte haya sido prematura e inesperada no quiere decir que haya sido accidental…

Pero que más da.

Los funerales son para los vivos, no para los muertos.


Fin.

Sé que estoy abusando de un par de frases, sobretodo las que involucran las palabras "dañada" "rota" "universo".

Atte, Sayu


どうして君を好きになってしまったんだろう?

• Entrada: #O81
• Playlist: どうして君を好きになってしまったんだろう?- DBSK

•About 
Esto fue totalmente un accidente. Quería actualizar un Fanfic de Sakura Card Captor que empecé y dejé detenido el año pasado por motivos personales y académicos. Y me di cuenta que tenía muy desordenado todo, en especial mis proyectos, mi escritos, mis historias...Así que decidí obviamente ordenarlo.

Resulta, que encontré uno de mis tantos Oneshots (Fanfictions de un sólo capítulo para los que no son entendidos en el tema) sin terminar, ni mucho menos publicar, y pues...Aquí estoy. Obviamente lo adapté, y lo modifiqué un poco.



~ どうして君を好きになってしまったんだろう? 


Chocolates, corazones, cartas de amor y otra aburrida comedia romántica (sin mencionar el especial de sexo animal que pasaban durante todo el Santo día en el ’Animal Planet’) Esa, con algunas variaciones dependiendo la persona, era la típica rutina que vivían todas aquellas pobres almas en desgracia que pasaban solteras el día del amor y la amistad. Aunque para muchos el 14 de Febrero fuese solo un día más, existían personas que realmente se frustraban. Sobre todo porque pasarían todo el día encerrados a menos que fuesen lo suficientemente masoquistas como para salir a la calle inundada de parejas, amor y felicidad. (También, debían tener el estómago para aguantar ver algo muy parecido al especial de San Valentín del Animal Planet cada vez que pasaban frente a una Plaza o Parque).

Como sea, no para todos era color de rosa, o al menos eso era justamente lo que pensaba cierto moreno mientras se sentaba en el borde la cama.

- Arriba, y no te hagas el dormido..-
- No…- Se quejó el cuerpo bajo las sábanas.- Sólo cinco minutos más, por favor…
- Nada de eso - Lo regañó al mismo tiempo que tomaba las sábanas con fuerza y las lanzaba muy lejos de la cama.- Tienes que levantarte ya. Es más de medio día y el deber te llama.
- No jodas, me duele la cabeza.- Respondió aún con sus ojos fuertemente cerrados, mientras se ubicaba en posición fetal,  en búsqueda de calor.- Encima no tenemos actividades hasta la próxima semana.
- ¿Eso crees?- Le regañó sentándose en el borde de la cama- Apuesto lo que quieras a  que, para variar, no has revisado el correo.
-Estoy seguro de que ayer el delegado dijo que el próximo examen sería pospuesto una semana.
- Anoche había más alcohol en tu cuerpo que lo que podrías encontrar en la botillería de la esquina. Dijo que iban a adelantarlo una semana. Y ahora levántate, no eres la única persona sobre la faz de la Tierra que tiene resaca. Al menos tuhas dormido, yo estuve aquí cuidándote, más bien, cuidando mis muebles.

Siempre era más o menos lo mismo. Salían de fiesta, bebían mucho más de lo estrictamente necesario y terminaba siendo el niñero peor pagado de la historia. Era lo malo de vivir en el centro de la ciudad, suponía el chico, resignándose cada vez que una situación así se presentaba. Sin embargo, hoy tenía un humor de los mil demonios y no tenía intenciones de ser amable con nadie. Odiaba profundamente el día de los enamorados, y prefería vivir su desgracia solo.

- Vale, vale.- Respondió finalmente una voz a su lado, abriendo sus ojos de a poco acostumbrándose a la luz. Joder, como le molestaba en este preciso momento ese rayito de sol que colaba por la ventana. Ningún respeto por los caidos en batalla
- Pensé en traerte un vaso con agua, pero luego pasé por mi baño y me arrepentí. No entiendo cual era el punto de beber tanto si no puedes con ello.
- Que pesado te pones, si encima es domingo. A todo esto ¿Porqué no hay ruido? ¿Dónde están los demás? Ayer eramos un grupo grande ¡No me salgas con que el resto se dio a la fuga y quieres que te ayude a limpiar! Porque el que tú tengas complejo de ama de casa, no es problema mi—

Le dolía, cada palabra que salía de esos lindos, finos y rosados labios lo atravesaba como pequeñas agujas. Lo hacía cuestionarse una y otra vez: ¿Por qué me torturo de esta forma?  Y también el porqué demonios aún no iba revisarse la cabeza con algún psiquiatra por que lo suyo era definitivamente otro nivel de demencia. Disfrutaba cada segundo, cada amargo segundo que vivía al lado de ese bulto que ahora no hacía más que quejarse malagradecidamente. Ese bulto, que en el fondo, era su persona más preciada.

Se conocían desde su primer año de universidad,  ambos eran jóvenes y parecían no entender como funcionaba el “mundo de los grandes”, y siendo él el mayor de ambos, decidió tomar un extraño rol de paternal.
Estudiaban juntos, salían a comer juntos, hacían los trabajos juntos (el hecho de que estuvieran siempre juntos, por lista, lo hacía todo más sencillo), tenían el mismo grupo de amigos y habían tomado casi los mismo electivos.  Compartían logros, dicha, y también muchos secretos, penas… Siempre le daría su hombro para llorar, extendería su mano para levantarse de una caída. 

No podía recordar, por mucho que lo intentaba, cuando fue la primera vez que sintió que su estómago estaba lleno de aves, o mariposas (o quizás murciélagos, porque la sensación no era para nada agradable) al encontrarse casualmente, o al sentarse juntos. Sólo tenía claro de un momento a otro todo era diferente. Las bromas coquetas ya no eran tan placenteras, sentía que las manos le sudaban y su rostro de pronto se convertía una exposición de rojo en cien tonalidades distintas, sin mencionar ese extraño nudo en su garganta y ese nerviosismo que lo hacía decir las cosas mas absurdas. (Gracias a Dios, la mayoría del tiempo esas cosas se daban con alcohol de por medio).

No sabía que parte de su retorcida personalidad lo tenía así, aunque obviamente el hecho de que fuera sumamente inteligente, sumado al hecho de  que sus ojos castaños, su fina nariz y sus lindos y rosados labios estuvieran armónicamente dispuestos en su rostro eran una ayuda.  Imposible negar su belleza. Obviamente su auto-destructiva forma de ser era el metal perfecto para ser atraído por su especial magnetismo. Pero se le hacía cada vez más difícil.

Debía ser más cuidadoso ahora, beber moderadamente, no sólo porque después tendría que acarrear un cuerpo inherte hasta su apartamento, si no porque podía decir cosas indebidas, podía sacar a luz todo aquello que le estaba sucediendo, lastimar su relación, e indudablemente, lastimar su ya herido corazón.  No había tortura más grande que sentir el roce y el calor de sus cuerpos cuando caminaban abrazados y alcoholizados por las calles de la ciudad, sólo para llegar a su casa y escuchar salir de su boca palabras tan crueles como

“Dueme conmigo, no pasa nada”

Tenerle allí, en su cama, sin posibilidad alguna de defenderse.

“Tengo frío, ¿por qué no vienes?”

Tener la oportunidad de abrazarle, de sentir su respiración de cerca, de tomar sus manos entre las suyas, y saber que su secreto podría aún estar  a salvo porque a la mañana siguiente existía la posibilidad de que no recordara nada.

“Somos amigos

 Y sentir esos deseos de besarle, porque la oportunidad estaba. Y  sin embargo, no tener el coraje para hacer nada más que arreglar su castaño cabello, desearle buenas noches y caminar a la sala para ir a parar finalmente a su sofá.

- Eres un enano insensible.- Se quejó – Malagradecido.
- Te has dado cuenta que soy más alto que tu ¿verdad?-

Porque era su mejor amigo.

- No entiendo porqué te pones así- El chico no entendía nada- Siempre hacemos lo mismo, siempre me quedo aquí, y siempre me dejas dormir hasta la hora que quiero. Estás comportándote como mi hermana una vez al mes.
- Cállate- le dijo, apretando los puños.- ¿No te has parado a pensar que día es hoy, tonto?
- ¿Qué?-

Pudo notar que su amigo lo miraba sin entender nada, y se tomaba la cabeza,  probablemente mataba por una aspirina. Era tan tonto, tan insensible, tan desagradable, siempre le contestaba, y se quejaba, y lo hacía rabiar…Pero siempre estaba ahí para él, y escuchaba sus problemas, y le prestaba sus apuntes, y se reían, mucho, y podían salir de fiesta, o al cine, o a comer o incluso quedarse en casa, y sabía que tendrían un buen momento. Por ese castaño, ese estúpido castaño era especial. Era su mejor amigo.

Suspiró, y se tragó todos aquellos sentimientos que amenazaban con salir.

- Es el día de los enamorados, bruto.- Se dio vuelta y caminó hasta su armario, sacó una toalla y la lanzó al joven que aún se mantenía sentado en el borde de la cama.

No tenía planes para ese día, pero definitivamente no era una buena idea que se quedaran ambos en casa.


- Vístete, come algo y llama a tu novia. Debe estar furiosa.




Fin

Es un poco decepcionante el resultado, siento que el inicio era muy prometedor, y de hecho creo que de no haber perdido esa chispa que me incitaba a escribir Fanfiction de TVXQ, este habría sido un gran proyecto JaeMin. Cosas que pasan cuando tu grupo favorito se separa. En fin, como pudieron haberse dado cuenta, esta es una historia homosexual. Se siente extraño volver a ellos después de tanto tiempo. Creo que quedó muy superficial, perdí el toque. 

O quizás es porque le título es importante para mi, una de las canciones que más me gustan, y tiene su traducción como "Porque tuve que enamorarme de ti"

Escúchenla si es que no son unos racistas discriminadores o en su defecto creen que la música pop es para gente estúpida. 

https://www.youtube.com/watch?v=8GvE4HCLg_M

Y se los pongo en vivo, porque suenan igual o mejor que disco. Los amo. 

Atte, Sayu

domingo, 3 de mayo de 2015

I know

• Entrada: #O8O
• Playlist: What do you want from me - Adam Lambert

Mil y un veces juré que actualizaría esta porquería, y por fin me digné a cumplir mi palabra. Me da un poco de pena no escribir (y aunque no lo crean, todos los días pienso en esos Fanfics que dejé estancados, y toda esa gente que me leía y me dejaba comentarios agradables), y la verdad es que si lo hago, en todos lados, en clases, mi casa, en la micro (aunque me mareo y no es bonito) pero siento que todo lo que sale de mi cabeza y plasmo en papel es horrible.

Y siento que los únicos manuscritos que me agradan son los que saben a descargo emocional, quizás es porque me siento bien después de escribirlos. No creo que jamás vean la luz...


~  I know

Siempre se preguntó que perfume usaba. Jamás había podido encontrar alguno que pudiera al menos emular su esencia. No era dulce, tampoco era cítrico o tenía ese olor fuerte de la fragancia que llevaban su padre y su hermano. Era indescriptible, agradable. Era simplemente su aroma, y le encantaba. 

Y jamás se lo diría.

Ni aquello, ni muchas otras cosas. Como que el color acaramelado de sus ojos tenía un brillo sencillamente delicioso, o como sus manos parecían encajar perfectamente entre las de ella. Y siempre eran tan cálidas... Al igual que sus sonrisas, que nunca fallaban en derretirla como cuando sumerges chocolate en leche hirviendo. 
Tampoco le diría, jamás, que sus chistes no tenían ni una pizca de gracia, ni  mucho menos que su carrera como cantante (esa que amenazaba con iniciar cada vez que iban de karaoke, con o sin copas de más) nunca llegaría más allá de su ducha, porque eso lo destruiría, al menos los primeros cinco minutos, y luego se largaría a reír  y la contagiaría, le daría un golpecito cariñoso en el hombro y lo dejaría pasar. Porque a pesar de todo, sólo ver por medio segundo su semblante triste bastaba para hacerla trizas por dentro.

Lo conocía mejor que nadie. Y no eran los más cercanos, y no era porque él  le contara sobre su vida, ni mucho menos sobre sus gustos, no era así. Sin embargo, estaba segura de que nadie más en ese universo en constante expansión sabía como el pestañeaba cada vez que no entendía algo, ni cuantas veces se detenía a arreglar su cabello, ni como se relamía sus lindos labios cuando pensaba en su comida favorita o como jugaba con el lóbulo de su oreja cuando no sabía que decir, no tampoco nadie sabía de aquella forma tan especial que tenía de morder su lápiz cuando claramente no tenía ni la más mínima idea de como responder la pregunta de un examen (Y era mucho más interesante como evitaba hablar de ella cuando todos estaban comparando respuestas).

Y es así como nadie más que ella era capaz de darse cuenta como cada martes por la tarde, después de clases, caminando por el campus de la universidad, esos ojos en los que tanto anhelaba verse reflejada viajaban viajaban fugazmente de lado a lado, para finalmente posarse sobre una hermosa que volvía a casa siempre con una pila de cuadernos abrazados contra su pecho. Y lo veía morderse el labio cada vez, sonrojarse cada vez, suspirar cada vez. Suspirar como ella suspiraba con sólo oír su voz.

Él siempre le decía "a veces me sorprende lo mucho que me conoces". Y siempre, siempre, le dolía. Porque aquello sólo podía significar que su teoría era cierta, que aquella hipótesis que venía maquinando desde hace ya un año era verdadera, y no había como demostrar lo contrario. Lo sabía, lo supo siempre.

Ella sólo tenía ojos para el, pero el no tenía ojos para ella.



Fin.

Siento que no supe como terminar esta cuestión...Pero es lo que hay, really,  si vuelvo a re-leer no voy a actualizar jamás el blog. Y no revisé la ortografía, perdón

Atte, Sayuri

martes, 25 de noviembre de 2014

Runaway

• Entrada: #O79
• Playlist: My last breath – Evanescence

Hace días que quería plasmar esta historia. Tanto que hasta soñé con ello. Aunque a veces me sepa a recuerdo…

~ Runaway

Estaba oscuro. No funcionaba ni un solo foco ese miserable vagón. Estaba sola y el viaje parecía interminable. Nunca fui fanática de usar el metro, quizás porque los lugares cerrados me agobiaban, o tal vez porque tanta gente a mi alrededor me ponía de nervios.

Pero allí estaba, sola, triste, inexplicablemente cansada. Sentada sin intenciones de mover un músculo, en medio de un oscuro y lúgubre vagón del metro que no parecía dirigirse a ningún lado. No sé cuando tiempo pasé allí, tampoco me importaba en ese momento. No tenía apuro, no tenía hambre. A penas y sentía algo que no fuera un fuerte dolor en mis muñecas.

Recuerdo que de vez en vez era posible distinguir rostros de personas esperando en cada estación. Las puertas se abrían y cerraban, pero nadie subía. Al menos no a mi vagón. Pude ver por el rabillo del ojo como, a gotas, entraba gente al tren sin rumbo. Pude ver a mis profesores, algunos de mis compañeros, amigos, y a una señora curiosamente parecida a mi difunta bisabuela paseando un pequeño poodle por la plataforma.  Tampoco recuerdo en qué momento empezó a hacer mucho frío, ni tampoco porqué oía tanto ruido si la única alma ahí era yo.

Sentía mucho sueño, pero poco a poco el dolor desaparecía.

El tren se movía, y ya pasaba de largo toda estación habida y por haber. Juro haber visto a mi padre corriendo, como siempre, al trabajo.

Mis ojos se cerraban pesadamente, contra mi voluntad, y a penas pude distinguir una luz brillante en el fondo.

Una salida, un escape. El final del camino.

No sé porqué me sentí tan aliviada, relajada. Ahora quería cerrar los ojos y dejar que el misterioso tren me llevara hasta el final de línea. Así todo sería más fácil. No volvería a sufrir, nadie podría volver a herirme allí, estaba segura. Lo sabía.

Abrí los ojos por última vez para despedirme de todo aquello que alguna vez conocí.

Y lo ví. Su rostro se cruzó fugazmente frente a mi, pude reconocerlo de inmediato. Estaba llorando. Me levanté a pesar de lo pesado que se sentía todo mi cuerpo y pegué mis manos y rostro a la ventana. Habían sido sólo unos segundos, quizás fracción, pero supe que gritaba mi nombre.

Sólo atiné a llorar. Lo llamé también

El tren se detuvo y una horrible sensación invadió mi estómago. No eran las mariposas que siempre aparecían cuando su mirada se cruzaba con la mía y esa perfecta sonrisa suya le adornaba el rostro. Sentía ansiedad, un mareo como nunca antes, tenía miedo. Miedo a perderle, miedo a quedarme sola…A dejarlo solo.

El tren se detuvo. Y así también me detuve yo.

Dudé, temblorosa. Las puertas se abrieron invitándome a bajar. No sabía que hacer. Quería correr con el, abrazarlo y perderme en ese calor que me reconfortaba como nada más podía hacerlo. Pero si lo hacía el dolor volvería. Volvería a sentir y no estaba segura de poder soportarlo, de querer seguir aguantando. Volvería a sufrir, a llorar, volvería a escuchar las risas y las burlas, volvería a sentirme incomprendida, a ser dependiente, a fingir ser otra, volvería a ese maldito lugar, aún más oscuro que el maldito vagón, del que siempre había querido alejarme. Volvería a odiarme a mi misma.

Llamó mi nombre una vez más, y su voz era un hilo tan fino que podía cortarlo el viento. No había siquiera pensando en como reaccionar pero mi inconsciente solucionó el problema por mí, seguí mi instinto.

Puse un pie fuera.

Desperté.



Algo me dice nadie va a entender lo que quise retratar, pero no me importa, no era la idea tampoco. Sólo sentía unas inmensas ganas de descargarme.

Atte, Sayuri

domingo, 19 de octubre de 2014

TEN (10 Years)

• Entrada: #O78 
• Playlist: La Televisión (CHV) 

•••About 
Soy una persona especial. Puedo dejar esto botado durante años, y aun así no me atrevo a dejarlo, o a eliminarlo. Sé que nadie lee esto, pero no pierdo esa pequeña esperanza de que alguna vez alguien lo encuentre navegando por la red. Esto lo escribí hace un tiempo, el título no le toma mucho, salvo por el numero, pero en fin. 

 ~TEN (10 Years) 
 Yo tenía 10 sólidas razones para odiarlo. 

1. Es bueno en matemáticas. Y díganme envidiosa, ridícula o lo que quieran, pero no hay nada que me saque más de quicio que una persona buena en matemáticas. No porque tenga mejores calificaciones, eso para mi es algo completamente irrelevante. Lo que detesto de este tipo de personas es que para ellos, todo es lógico. Y con una una sola explicación son capaces de dejar tu autoestima por los suelos. 

 - No entiendo.-
 - Pero la respuesta es obvia. Es lógico. 

 Te hacen sentir tonta. 

2. Es bueno en deportes. 

3. Es un creído. Porque si eres inteligente, y además bueno en deportes, tienes dos buenas razones para tener el ego descansando junto a Zeus en el Olimpo. 
 - Que bien te ha quedado ¡Eres genial!- 
- Lo sé- 

No se le puede hacer ningún cumplido y recibir un “gracias” a cambio. 

4. Tiene un sentido del humor tan negro, que a veces no eres capaz de distinguir si está de broma o si en realidad te está insultando. 

Lo peor de todo es que me hace reir. 

5. Llega tarde a todo. Persona más impuntual no puede haber. Es de esos chicos que jamás llegaron a la hora al colegio, y se sienten orgullosos de ello. Y cuando lo invitas a ver una película, terminas viendo cualquier otra sólo para que valga la pena haber pagado el transporte para llegar al cine, tarde. Muy tarde. 

 Lo peor de todo es que me gusta ir al cine con él. 

6. Buscarle un regalo es una jodida Odisea. Porque le gusta la ropa cara, los perfumes caros, y los autos caros –tanto así que hasta los modelos a escala son caros.- Puedo pasar dos días enteros buscando algo y gastar la mitad de mis ahorros al encontrar una pieza de ropa digna de que la lleve puesta. 

Y me gusta cuando se lo prueba, y sonríe. Joder, es guapo. 

7. Detesta el chocolate. Que desgraciadamente es lo único que sé cocinar. Y no se le pudo ocurrir decírmelo antes de haber gastado más de tres veces, tiempo y dinero en hacer algo para él.

-Te traje chocolate- 
- No quiero. 
- ¿Por qué? 
- No me gusta. 
- ¿Y los que te di la otra vez? 
-Los regalé.- 

8. Es un insensible, porque después de besarme no hizo más que quedarse callado, y no fue capaz de llevarme a mi casa. 

 “Te quiero amiga”- Decía el mensaje de texto que me envió. Y lo extrañé esa noche, y llore como nunca antes, porque en el fondo lo sabía. Me había gustado ese beso. 

9. Lo amo. 

10. Y no puedo evitarlo. 
 __________________________________ 

 Debo admitir que no pensé que completar mi desafío sería tan complejo. Pero mi grupo favorito suma y suma albumes y aqui yo estancada. Espero terminar antes de morir. 

 Atte, Sayuri

viernes, 2 de agosto de 2013

La Vida es Sueño

Esta es una entrada poco común, y después de mucho tiempo sin abrir si quiera mi pobre y triste Blog. Sin embargo, espero puedan, echarle un vistazo a este nuevo proyecto que comenzó una vieja amiga mia.


Denle ánimo, y aventuren se a leerla, porque de verdad no se decepcionaran.

Atte,
 Sayuri 

domingo, 2 de septiembre de 2012

이제 막 시작된 이야기 (The story Has Just Begun)


• Entrada: #O76
• Playlist:  Shy Boy - SECRET

•••About
Wow. Hacía como un año que no me pasaba por este blog olvidado. Y la verdad, no esque este falto de inspiración, sino que ahora tengo más que hacer que estar escribiendo y descargando mis vivencias en un espacio de internet.

La razón por la que escribo hoy, en realidad es algo especial. Hoy cumplo 8 meses de pololeo con mi lindo pololo :) Y yo sé que el cree que tengo botado esto sólo porque estoy con el e invierto todo el tiempo que no estoy usando para estudiar, en hacer recuerdos junto a su persona.

Pero en realidad, es el quien me inspira día a día, tanto así que tengo un sin fin de cuentos con temáticas distintas anotados en mi agenda. Este es uno de ellos, es un regalo desde el fondo de mi corazón.

이제 시작된 이야기 (The story Has Just Begun)


No la era primera vez que sucedía. Para ser sincera, ya era más parte de su diario vivir que el mismísimo acto de respirar.

Cada noche, cerrar los ojos y relajarse era toda una odisea. Ya no bastaba sólo con recostarse en posición fetal, cubrirse hasta la nariz con sus cobijas y abrazar a su felpudo peluche regalón. Le era imposible negar que en un principio, aquella extraña sensación de sentir su pecho apretarse al mismo tiempo que su corazón palpitaba con una rapidez sobrehumana la asustó un tanto – en realidad, la asustó bastante- Y esque jamás había estado tan ansiosa por las noches, que hasta el más mínimo ruido la ponía estado de alerta y perturbaba sus intentos por conciliar el sueño.

Cualquiera podría decir que la pobre estaba loca, que tenía algún trastorno, o que simplemente consumía demasiada azúcar antes de irse a la cama, pero ella sabía que no era nada de eso. Era sólo que, al igual que hoy, su cuerpo vivía un extraño ritual al que a pesar de todo ya se estaba acostumbrando. Esa pequeña espera, era vital para poder tener una noche tranquila.

Esta noche y como ya le era costumbre sólo cerró sus ojos y trató en vano de controlar su respirar mientras esperaba. Pensó en su día. Y recordó sólo lo que valía la pena: Una sonrisa regalada, un beso en la mejilla, una canción compartida y una mirada robada antes de cerrar el portón de su casa. Se acomodó nuevamente, mirando hacia la puerta de la habitación, sus labios entreabiertos y su corazón palpitando tan rápido como el de un colibrí. Esperando el momento en el que porfín, se detendría el tiempo y—

Una luz proveniente de debajo de su almohada la hizo abrir los ojos de golpe. Tomó con cuidado su celular, la luz la ensegecio por unos momentos. Y entonces pudo respirar nuevamente.

Leyó lo escrito en la pantalla y apagó el aparto. Quedándose dormida al instante que su cabeza tocó la cama.

Un suspiro. Una sonrisa. Dulces sueños. La espera de cada noche antes de dormir había terminado.

Buenas noches, nos vemos mañana. Un beso

~THE END.

domingo, 29 de abril de 2012

Close to You


• Entrada: #O75
• Playlist: 


•••About
Mi primera entrada del 2012. La verdad, como ha sido una muy larga ausencia, tenía planeado en un principio, crear una entrada que tuviese muchos cuentos en ella, pero como suele pasarme fallé. Pero, no fue de floja ni nada por el estilo, en realidad, fue porque encontré una historia que había empezado hace mucho, por ahi por noviembre-diciembre. Y sólo tenía el comienzo, y una frase final...


~ Close to you



Estaba nerviosa. Nunca había estado tan consiente de mis acciones como en ese momento. Y era algo de lo más inusual, puesto que era primera vez que me ponía a pensar en lo que estaba haciendo, en lo que estaba sintiendo mientras cantaba acompañada de una linda melodía en guitarra. Tan perdida en mis propios pensamientos estaba, que por tercera vez consecutiva, olvidé la letra.

- Lo siento, lo siento, me perdí otra vez.- Le dije, y el sonido de la guitarra dejó de escucharse.
- Por eso te ofrecí que practicaramos con la canción de fondo.- Me dijo, dejando la guitarra de lado.- Si quieres hagamos otra cosa.


Aún no me puedo creer que no se haya dado cuenta en ese momento, de como di un pequeño salto cuando se recostó en la cama junto a mi. 


Nunca me había pasado algo similar.  Era completamente nuevo. Y se sentía extraño. Jamás me había puesto a pensar en lo agitada que estaba mi respiración: ¿qué pasaría si él me escuchase? Ni tampoco en lo fuerte que latía mi corazón: ¿Podría escucharlo?. Y todo este extraño circo de sensaciones que antes no percibía comenzó cuando, unos días atrás, un abrazo dejó de ser sólo eso. 


No sabía como describirlo, a penas tenía noción de cuando empezó. Tal vez fue la forma en que nuestra miradas se cruzaban, o esos comentarios agradables que me hacía de vez en cuando. Tal vez fue porque era más que un buen amigo, o porque era uno de esos chicos – muy pocos- que se había atrevido a conocerme. Tal vez, fue porque no huyó, porque sus mejillas se ponían tan rosadas como las mías, porque no le importaba recostarse en la cama conmigo, o prestarme su hombro para llorar. Tal vez fue porque desde entonces, no dejaba de sentir mariposas.


Tal vez de no se que fue.


Pero aún siento las mariposas.

~ The end.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Bed of Roses

• Entrada: #O74
• Playlist: Bed of Roses - Bon Jovi

•••About
Esta bien, el títulode esta entrada no tiene nada, pero nada que ver con su contenido. Pero no pude evitarlo, amo esa canción de Bon Jovi, y como pueden ver, justamente la estaba escuchando.

Ahora bien, esto no pasa muy seguido. Terminé dos historias casi paralelamente hoy. Hmm, creo que talvez fue porque ayer no me sentía del todo bien - emocionalmente hablando- Y aunque por lo general cuando escribo en ese estado, resultan historias realmente buenas, esta vez fallé en mi cometido. Creo que la situación me afectó demasiado (o que quizás estoy perdiendo la práctica, quien sabe).


Esos son los dos títulos. Son historias cortas, muy cortas. No sé porqué (Aunque ambas pintaban para ser testamentos tremendos cuando las comencé). No estoy conforme, pero como escritora, no puedo permitirme desmerecer tanto una obra de arte hasta el punto de no mostrarla.

Dead End

• Entrada: #O73
• Playlist: Hunted - Evanescence

•••About
Esto que pondré a continuación, lo había comenzado hacer ya unos días, es por eso que quizás el final parezca un tanto desconectado del resto. El sentimiento no cambió, pero no es lo mismo escribirlo en el momento, todo de corrido, que cortarlo y seguirlo el día siguiente. Too bad, lo lamento.

~Dead End.

Caminar sin rumno alguno por las calles de la ciudad los martes por la tarde, los jueves por la noche y los sábados a medio día, era parte de su diario vivir desde hacía ya bastante tiempo. También lo era el tener que esperar a que el semáforo diera verde otra vez para que el resto de las personas que la acompañaban pudiese cruzar- la mala costumbre que tenían algunos de sus amigos, de caminar lento, o quizás era ella la que iba muy rápido.-

Hoy, era un típico jueves por la noche. Para variar, caminaba entre un grupo de personas, con la que alguna vez compartió mil y un historias, gustos, canciones favoritas…

- ¿Vieron la nueva película de la Saga: Twiligth? – Preguntó una chica a su lado.

- Por supuesto- Saltó el chico de cabellos rubios que caminaba unos pasos más adelante.

- No se parece en nada al libro- Se queó un tercer integrante.

Se paró en seco.

Jamás había visto ninguna película de esa saga. Tampoco había leído los libros, ni mucho menos sabía quién demonios se suponía que era Jacob, ni porqué había que odiarlo. Tampoco entendía que era el Team Edward, ni quienes eran los Cullen. Lo único que pudo reconocer, fue el nombre del grupo Muse, sin embargo, no logró reconocer la canción de la que hablaban.

Se quedó atrás.

Se quedó a atrás y los observó reírse, darse golpes en la espalda, desordenarse el cabello, caminar al unísono y en una misma dirección. Y dolía, más que cualquier otra cosa que pudiese dañarla, verlos irse, sin mirar hacia atrás, sin buscarla, sin recordarla.

Como si ya no existiera.


~THE END.

悲しみのゆくえ

• Entrada: #O72
• Playlist: Angel - Robbie Williams

•••About
Esta historia que publicaré, en realidad, no me gustó para nada. Creo que la trama que tenía pensada era buena, pero resultó ser que está mal escrita, y es aburrida. Mal narrada. Pero en fin, eso pasa cuando lo que te impulsa a escribir es la rabia/enojo/sentimiento de culpa.

~ 悲しみのゆくえ

Correr. Era todo lo que podía hacer. Estaba cansado, física y mentalmente, pero no podía permitirse detenerse a descansar. No había tiempo que perder. El reloj de arena iba en su contra, y la cuenta regresiva estaba por culminar.

Su travesía había sido larga. Desde hacía tres años, cuando la bruja del reino vecino decidió maldecir a su querida princesa y raptarla para esconderla en la Torre más alta del bosque de los cien años, que venía recorriendo estas tierras, luchando con dragones, atravesando pantanos hechizados y cuevas llenas de demonios y seres mágicos.

Recordaba como si hubiese sido ayer, el día en cual conoció a la princesa. Estaba ella, solemne, mirando su reflejo en el Lago de los Cisnes.

- Su majestad no se ve muy feliz-

- No es eso, sólo estaba pensando que no es justo que mi padre quiera elegir a quien debo desposar.-

- Su padre hace lo que es debido para proteger su más preciado tesoro.

- ¿Y usted, caballero, cree que casándome con el mejor combatiente voy a ser feliz? ¿Estaré mejor protegida? Yo quiero a un hombre que ame, y que yo pueda amar de vuelta. Así de simple.-

No supo como, ni porqué. Sólo recordaba haberse perdido en sus ojos, mientras se le acercaba. Y sus labios se unieron, y sintió una llama arder en su interior.

- El hombre que la ame entonces, luchará por ser el mejor combatiente. Y la protegerá de todo mal.-

Esa fue su primera promesa. El día que se cumplió, todo el reino estaba de fiesta, y su querida doncella estaba realmente radiante. ¿Quién iba a pensar que la Bruja que habían estado buscando, se escondía en su propio reino? Nadie jamás habría adivinado, que encima sería la prima –locamente enamorada- del joven caballero. Ni mucho menos, que el día de su boda, todo se iría por la borda.

Ahora sólo una puerta se interponía entre el cruel destino y el joven valiente que había subido los diez mil escalones de la torre escondida.

- Mi príncipe.- Le dijo débilmente la muchacha.- Has llegado.-

Le sonrió, al mismo tiempo que sus ojos se cerraron y sus labios se unieron con los de el. Sus manos se entrelazaron. Y pronto dejó de sentir el cálido aliento de la mujer chocar con su mejilla.

Había llegado tarde.


~ THE END.

Como les dije, malo :(

martes, 8 de noviembre de 2011

Found You

• Entrada: # O71
• Playlist: I Gotta Find You - Joe Jonas

•About

Muy bien, llevo como dos actualizaciones, y sorprendentemente, no están tan separadas en el tiempo. Me encantaría decirles que en relidad no sé que me está pasando, pero sería mentirles. Últimamente he estado viviendo una serie de golpes emocionales que me han traido por consecuencia impulsos incontrolables de escribir. ¿Lo bueno? Puedo mantener esta cosa viva. ¿Lo malo? Es terrible, pero sólo puedo empezar una historia, dejarla a la mitad, y empezar otra. Maldad pura.

Les voy a confezar, que no tenía planeado escribir nada bonito, de hecho, esta es la adaptación en español de un cuento que nos hicieron escribir en Inglés. Obviamente, este está más largo, y con más detalles, puesto que tenía límite de palabras mi tarea.

Lo posteo como una forma de intentar subirme el ánimo.


~ Found You

El País de Nunca Jamás ya no era el mismo, al igual que Peter Pan. Desde aquel fatídico día en que el joven y su tropa de Niños Perdidos derrotaron al temido Capitán Garfio en la más violenta batalla jamás librada, la Isla se convirtió en un trozo de Tierra sin alma. Y es que el pobre Peter no tenía ya nada que hacer, estaba aburrido, desolado. Había intentado de todo: Lanzar rocas, buscar tesoros junto a los Niños Perdidos, jugarle bromas a los indios… Sin embargo nada lograba llenar el vacío que el Capitán y su tripulación habían dejado, y para empeorarlo todo, había oído decir a las Sirenas que el viejo había perdido un pie, por lo que quizás no sería capaz de volver a pelear.

Fue uno de esos días en los que el sol no se dignaba a salir, y los niños perdidos roncaban sonoramente en la humilde caverna en la que se alojaban, que a Peter se le ocurrió la loca idea de seguir por el bosque a un conejito blanco –Había oído decir a la hija del jefe de la tribu del norte que la cola de uno de esos te tría buena suerte-.

Tan empeñado estaba en intentar capturar al animal, que no se dio cuenta del agujero que había en el piso sino hasta que se sintió caer. Entonces cerró sus ojos con fuerza, se mordió el labio inferior, y esperó asotarse de la forma menos dolorosa posible contra el suelo. Mas lo único que sintió al llegar al fondo, fue su cuerpo siendo rodeado por cálida agua.

- ¿Qué demonios?- Dijo al salir para poder respirar, y para su sorpresa, se encontró flotando en un hermoso mananteal, rodeado por paredes cubiertas de enredaderas y flores de colores- ¿Dónde estoy?

Salió del agua con cuidado, jamás había visto un lugar semejante.

-Estás en mi hogar.- Dijo una dulce voz tras él.

Despojado de todo su orgullo de varón, Peter se dejó caer de espaldas al piso, no sin antes dejar salir un agudo chillido. Y es que, frente a él, flotaba una pequeñísima mujercita, rubia, de ojos azules y hadas de un color indescripctible, transparente, que convinaba a la perfección con su ceñido vestido verde.

-¿Qu—quién eres tú?- Fue todo lo que logró articular (Aunque realmente lo que deseaba preguntar era “¿Qué demonios eres?”)
- Mi nombre es Campanita, y desde hoy, seré tu hada.- Le sonrió, y el chico pudo jurar que todo el lugar súbitamente se iluminó.- Desde hoy, tienes 5 deseos.
- ¿Hada? ¿Deseos?- Parpadeó un par de veces e intentó procesar todo lo que acaba de escuchar.- ¿Me estás diciendo que yo soy tu dueño?
- Exacto. Cuando un hada es encontrada por un humano, este se vuelve instantáneamente su amo.- Explicó- ¿Cómo te llamas, amo?
- Peter. Peter Pan- Dijo levantándose, sin quitar los ojos de encima a la bella criatura.- Y dime Campanita, ¿cómo es eso de que tengo cinco deseos, no son tres?-
- No seas tonto, no soy un Genio, soy un hada.- Le dijo como si aquello fuese la cosa más obvia del mundo- De hecho, nuestra magia es menos poderosa que la da ellos, por lo que en realidad tenemos muchas restricciones al momento de conceder los deseos.
- Hmmm, ya veo- Dijo Peter- ¿Puedes hacerme volar?
- Verás, no puedo darte alas.- Comenzó, y no pudo evitar sentirse mal al ver la clara expresión de decepsión en la cara del joven- Pero si puedo darte de mi polvo de hadas. Con eso, y con buenos pensamientos, vas a poder volar.

Fue así como la incondicional amistad entre Peter Pan y su hada Campanita comenzó. No era nada fuera de lo común verles pasar volando sin rumbo, o molestando a las sirenas, o jugando a cazar tesoros con los niños perdidos. La llegada del hada a la vida del joven fue le mejor medicina para curar su creciente depresión- y no sólo por el hecho de haber recuperado a Garfio, quien ahora se movía de un lado a otro en su embarcación haciendo sonar su pata de palo, tras pedir su segundo deseo: “Quiero que el Capitán Garfio vuelva a navegar mis mares”- Era linda, graciosa, y siempre lo escuchaba. A su lado, ya no le importaba ser eternamente joven, es más, no le daban ganas de crecer jamás.

Fue tras hacer su tercer deseo; Abrir el portal hacia otras dimensiones (La segunda estrella a la derecha, y al frente, vista desde la copa de la árbol más alto de Nunca Jamás) que Peter preguntó.

- Dime, Campanita ¿qué le sucede a las hadas cuando conceden los cinco deseos? ¿Se van a buscar otro amo o algo así?
- No, nada de eso- Le dijo sentándose en el hombro del chico- Cuando un hada cumple todos los deseos de su amo, muere.-
- ¿Muere?
- Sí.- Respondió como si se tratase de ago sin importancia.- A menos que el amo del hada desee liberarla. De esa forma, el hada se vuelve humana y pierde todos sus poderes mágicos.
- ¡Yo no quiero perderte!- Soltó de golpe Peter- Esto es una promesa: Mi último deseo va a ser tu libertad, y tendrás que quedarte a vivir conmigo y los niños perdidos para siempre.

Con una sonrisa cerraron el pacto. Y, a pesar de que todos pensaban que no podía ser posible, los lazos de amistad entre ambos se fortalecieron.

Fue durante esa época, cuando Campanita comenzó poco a poco a sentir mariposas en el estómago, fuego en sus mejillas, y un indescriptible malestar general cada vez que Peter se acercaba demasiado a la hija del Jefe de Tribu de Indios – o a las sirenas en su defecto.- que el joven pidió su cuarto deseo.

-Campanita, quiero conocer al amor de mi vida.-

Nunca entendió porqué, quizá porque ya había experimentado un sentenar de nuevas sensaciones en compañía de su hada, exepto el amor. Y ¿cómo hacerlo? Si las únicas mujeres en la Isla eran unas pocas Indias y las sirenas, que a pesar de ser muy bellas, no eran más que brujas come hombres. Ya nada lo llenaba. Así fue entonces, que la pequeña rubiecita, con el dolor de su alma, lo roció con su polvo de hadas.

-Tú deseo ha sido cumplido.-

Casi un mes después, y tras un sin número de desencuentros entre los antes inseparables amigos (“Tu magia es una farza” ; “No has cumplido mi cuarto deseo”) sucedió. Peter conoció a Wendy de pura casualidad, por arte de magia. Fue debido a algo tan sencillo como seguir al capitán Garfio en su viaje a la segunda estrella para jugarle una broma pesada. Recordaba claramente haberse escondido tras un cañón de chimenea, cuando escuchó una melodiosa voz salir de una de las habitaciones de la casa. También recordaba haber tenido que amordazar a Campanita, porque no lo dejaba seguir el hilo de las asombrosas historias que la chica contaba. Y también recordaba, muy a su pesar, que su encuentro fue todo por causa de su traviesa sombra, que no encontró nada mejor que escaparse e irse a meter a la casa de la joven inglesa.

- Ven conmigo, Wendy-
-¿A dónde?
- Al País de Nunca Jamás.

Desde ese día en adelante, la vida de Peter se pintó de rosa. Wendy era perfecta, todo lo que siempre quizo –a pesar de que le costó bastante convencerla de que lo acompañase (incluso tuvo que traer consigo a sus hermanos pequeños). Era bella, era inteligente, y era amable. Le encantaba verla sonreir, le encantaba verla charlar animádamente con las sirenas, le encantaba verla ayudar a los Indios, y le encantaba verla mientras le contaba cuentos a los niños perdidos. Por primera vez en mucho tiempo, sintió que nuevamente, su vida estaba completa.

Campanita, por otro lado, no podía sentirse más abandonada.

- Peter, debo irme a Londres.-

Wendy lo sorprendió con aquella frase, un día como cualquier otro. Las sirenas llegaron con el rumor de que el padre de la muchacha estaba enfermo en casa. Y como la niña era un alma pura y de buen corazón, no dudó en dejar todo atrás e intentar volver, como fuese. Peter, por supuesto, se comprometió a acompañarla – haciendo pasar a su pobre hada por un infierno, al dejarla casi sin polvo de hadas por entregarle todo lo que pudo a los tres hermanos para que pudiesen volar-

La noticia al llegar fue devastadora para la joven inglesa: Su padre tenía Cáncer. Y no era justo. Primero la guerra por poco y se lo arrebata, y ahora estaba condenado a morir.

- ¿Tú puedes curarlo, no es así Campanita?- Le preguntó Peter.
- Podría intentarlo- Le respondió ella un tanto incómoda. Estaban encerrados en el cuarto de baño hacía unos minutos, mientras la familia se reunía en la habitación del enfermo.

- Yo sé que puedes. Ese es mi quinto deseo-

- P—Pero Peter…Si haces eso ¿qué pasará con nuestra promesa?- Soltó, su voz quebrándose.

- ¿Por qué estás siendo tan egoísta Campanita?- La regañó, asustándola, él jamás le habpia gritado de esa forma. – Hay una persona muriendo en estos momentos, y tú sólo puedes pensar en tu maldita libertad.

El hada miró hacia abajo, y evitando soltar una sola lágrima, le miró a los ojos.

- Tu quinto deseo a sido cumplido.-

Y así fue, el padre de Wendy mejoró al instante, y la familia completa volvió a sonreir. Todos celebraron esa noche, todos menos Peter. Había estado buscando a su fiel compañera durante un largo rato, para poder agradecerle.

- ¿Qué pasa?- Le preguntó la joven inglesa.
- Campanita ha desaparecido.-

Unos días después, entendió que su amiga no estaba desaparecida, si no que había pasado a mejor vida. ¿Por qué fue tan tonto? ¿Porqué no la escuchó aquella vez? Ese era su último deseo, el deseo que acabaría con su vida, a menos que la liberase. Para colmo de males, Wendy lo dejó –más bien, le confesó que ya tenía novio y que lo amaba demasiado.- Estaba solo, ya no podría volver jamás a su País. No sólo porque le recordaba a Campanita, si no porque necesitaba más polvo de hadas.

Pasó años viviendo en Londres, creció, y recorrió mucho, sin embargo, no podía evitar sentir que no habpia vivido nada. Y se odiaba a si mismo, porque ahora lo entendía. Estaba enamorado de su hada, porque ella si era perfecta: Hermosa, simpática, graciosa, incondicional, y sobre todo, leal. Había dado su vida para hacerle en el gusto, y lo último que escuchó salir de la boca de Peter fue un terrible regaño. Con ese pensamiento rondando su cabeza, cruzó la calle.

Y entonces la vio: Una joven rubia, de piel blanca que vestía un largo abrigo verde, entraba a una Cafetería. La sigió sin pensarlo. Y no fue hasta que se hayó sentado frente a ella, sus ojos azules penetrándolo, que se dio cuenta de lo que hacía.

- ¿Campanita?-
- Te estuve esperando Peter.-

Y entonces lo entendió: Su cuarto deseo porfin se había cumplido.


~The End.

Lo sé, un final feliz. Es bastante raro que sea tan rosa. Más ahora que estoy completamente decidida a olvidar el amor, y los finales felices, porque por desgracia, I THINK THEY ARE BULLSHIT.